EEUU retiró sus bombarderos de la base británica de Fairford mientras Londres investiga un presunto complot vinculado a Irán

El Pentágono ordenó el regreso de las aeronaves una semana después del arresto de cinco hombres que habrían intentado atacar la base militar

Internacional05 de octubre de 2026

Estados Unidos retiró todos los bombarderos que tenía desplegados en la base aérea de RAF Fairford, en Gloucestershire, una semana después de que la policía británica detuviera a cinco hombres cerca de la instalación. Un funcionario del Departamento de Defensa lo confirmó a EFE el domingo 4 de octubre. No precisó las razones del repliegue.

Según esa fuente, la seguridad operativa había impedido hasta ahora informar de los movimientos de fuerzas en tiempo real. Ahora puede afirmar que los aparatos “han regresado a sus bases de origen en los Estados Unidos”.

El funcionario añadió que el personal de la flota de bombarderos, que incluye los B-1, B-2 y B-52, sigue listo para ejecutar ataques de precisión de alcance global. Esas misiones pueden despegar y aterrizar en territorio continental estadounidense.

El episodio comenzó en la madrugada del domingo 27 de septiembre. La policía de Gloucestershire recibió a las 0:45 un aviso sobre tres furgonetas sospechosas que se dirigían a la base, y fueron detenidos cinco hombres sospechosos de delitos de explosivos y terrorismo. Según EFE, tienen de entre 22 y 25 años.

Agentes de policía armados montan guardia en una carretera situada fuera del perímetro de la base aérea de la RAF en Fairford (REUTERS/Toby Shepheard)Agentes de policía armados montan guardia en una carretera situada fuera del perímetro de la base aérea de la RAF en Fairford (REUTERS/Toby Shepheard)

Los cinco quedaron en libertad bajo fianza el lunes 28 de septiembre, con restricciones de movimiento y de contacto con terceros. El jefe de la Policía Antiterrorista, Laurence Taylor, indicó que los investigadores se mantienen abiertos a todas las hipótesis del caso.

La versión inicial se ha matizado desde entonces. Según fuentes de la investigación, la primera llamada de alerta la hizo uno de los propios detenidos, y las autoridades afirman ahora que las furgonetas no transportaban explosivos. Ese dato complica el relato de un ataque frustrado.

La atribución a un tercer país llegó casi de inmediato. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó ese mismo domingo que el incidente implicaba “la mano de un actor extranjero”, sin ofrecer pruebas. El presidente Donald Trump aseguró que los detenidos estaban bajo vigilancia y que querían causar mucho daño. Después se declaró decepcionado por su liberación.

El caso cambió el 1 de octubre. La policía antiterrorista detuvo a un hombre con doble nacionalidad, británica e iraní, por su presunta vinculación con el caso, y un segundo hombre fue interrogado bajo advertencia. El primero fue arrestado en el distrito londinense de Westminster y, según la información disponible, posteriormente puesto en libertad.

El primer ministro, Andy Burnham, declaró que existen “sólidos indicios” de participación iraní. Subrayó que la investigación policial es compleja, y fue el primer responsable británico en vincular públicamente a Irán con los hechos.

Teherán lo rechaza. La embajada iraní en Londres descartó el lunes “categóricamente” cualquier implicación, y el canciller Abás Araqchí acusó a Burnham de equivocarse de objetivo.

Un bombardero B-1B Lancer llega a la base aérea de RAF Fairford, en Fairford (Gloucestershire, Reino Unido), el 29 de septiembre de 2026, después de que la policía declarara un incidente grave en la base y detuviera a varios hombres bajo sospecha de delitos contemplados en la Ley de Explosivos; los detenidos han sido puestos en libertad bajo fianza desde entonces. REUTERS/Toby ShepheardUn bombardero B-1B Lancer llega a la base aérea de RAF Fairford, en Fairford (Gloucestershire, Reino Unido), el 29 de septiembre de 2026, después de que la policía declarara un incidente grave en la base y detuviera a varios hombres bajo sospecha de delitos contemplados en la Ley de Explosivos; los detenidos han sido puestos en libertad bajo fianza desde entonces. REUTERS/Toby Shepheard

La importancia de Fairford se explica por la guerra. El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán empezó el 28 de febrero. El entonces primer ministro, Keir Starmer, rechazó al principio ceder las bases británicas, lo que provocó fricciones con Trump, y luego autorizó acciones “defensivas” contra emplazamientos iraníes de misiles.

A comienzos de marzo aterrizaron en Fairford tres B-1B, tras lo que se consideró la primera misión estadounidense contra Irán lanzada desde una base británica. La instalación es una de las dos de Europa capaces de acoger a la vez los B-1, los B-2 y los B-52. Ese papel la convierte en un objetivo político y militar evidente.

Hay que separar lo establecido de lo especulado. El Pentágono no vinculó la retirada con el incidente, y ni Londres ni Washington han presentado públicamente pruebas de la implicación iraní. La coincidencia temporal no acredita una relación de causa y efecto.

La retirada tampoco reduce, según Defensa, la capacidad de ataque. Greg Bagwell, excomandante de la RAF y analista del Instituto RUSI, ha señalado que operar desde territorio continental estadounidense permite a Washington depender menos de terceros, y que a veces lo prefiere.

La investigación británica y una eventual vuelta de los bombarderos a Fairford dirán si el repliegue fue una medida de cautela puntual o el primer síntoma de un coste político creciente para Londres por su papel en la campaña contra Irán.

Fuente: Infobae.com 

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